El mundo de los sueños

  Los hay de todo tipo: buscados, forzados, despiertos, utópicos, reprimidos, extraños, exóticos, increíbles, tortuosos, sufrientes, reconfortantes, escatológicos, febriles, sensuales, frustrantes, premonitorios, alarmantes, placenteros, inoportunos, amorosos, inquietantes, reiterativos, excitantes, bizarros, inconfesables, perturbadores, terroríficos, espeluznantes, nostálgicos, anhelados, y la lista sigue abierta a gusto del lector soñador.

      A veces se exteriorizan con frases populares: “un sueño hecho realidad”, como indiscutible muestra de satisfacción por el logro alcanzado. O la conformista “soñar no cuesta nada”, ¿o sí? preguntaría un escéptico. Y yendo al extremo negativo, “más que un sueño fue una pesadilla”.   

       Lo cierto es que el mundo de los sueños es inmenso, amplísimo, sin límites a la vista. Desde la antigüedad se ha escrito y conjeturado sobre un universo intangible, pero atrapante y muy presente para los mortales. La ciencia, las religiones y la filosofía, entre otras disciplinas, se ocuparon y ocupan de investigar lo que sucede en un plano abstracto y hasta misterioso por momentos.

       Por esas características, el abordaje de la temática suele atrapar al ser humano, como todo aquello desconocido en profundidad o sobre lo cual no se puede ejercer control alguno.

Definiciones y etapas del sueño

      Ante las incógnitas y desconocimientos mencionados en la materia, al menos se puede aportar lo que hasta hoy está certificado científicamente sobre el sueño/período de descanso.

       Los “sueños” son experiencias mentales que ocurren durante el sueño (imágenes, pensamientos y emociones que se experimentan mientras se duerme).  En tanto que las pesadillas son “sueños” que provocan miedo, terror o ansiedad, suelen ocurrir en la fase del sueño REM (movimiento rápido de los ojos) y pueden estar relacionadas con factores emocionales o fisiológicos. 

“Podrás decir que soy un soñador, pero no soy el único, confío en que un día te unas a nosotros y el mundo será uno solo” (“Imagine”, de John Lenon).

      Los numerosos estudios realizados establecieron que la duración de un sueño o una pesadilla varía, pero en general, los sueños duran entre 5 y 20 minutos, y las pesadillas pueden durar desde unos segundos hasta unos minutos. La percepción del tiempo dentro de un sueño puede ser diferente a la realidad y los sueños pueden parecer mucho más largos de lo que duran en realidad. 

      El ciclo del sueño se repite varias veces a lo largo de la noche, y cada ciclo dura aproximadamente 90 minutos, pudiendo pasar de 4 a 6 ciclos por noche. 

       Las etapas del sueño son:

  • N1 (Sueño Ligero): Es la etapa inicial, donde se entra en un estado de sueño superficial y es fácil despertar. 
  • N2 (Sueño Ligero): Se va profundizando en el sueño, disminuye la temperatura corporal y la frecuencia cardíaca, y se pierde la consciencia del entorno. 
  • N3 (Sueño Profundo): Es el más profundo, crucial para la recuperación física y el crecimiento, y es difícil despertarse. Esta tercera etapa es la más profunda y reparadora.
  • REM (Sueño con Movimientos Oculares Rápidos):   Se caracteriza por movimientos oculares rápidos y el cerebro se vuelve activo, similar al de la vigilia. En esta etapa se sueña la mayoría de las veces y los músculos están relajados para prevenir los movimientos asociados a los sueños (es común que las pesadillas ocurran durante la fase del sueño REM, donde la actividad cerebral es mayor). Tanto el sueño REM como el profundo, son etapas importantes del ciclo del sueño y cada uno tiene sus propias funciones y beneficios. El sueño profundo es crucial para la restauración física, mientras que la etapa REM es importante para el procesamiento cognitivo y emocional.

Los sueños sobre un escenario

        La idea de la vida como un sueño es muy antigua, existiendo referencias en el pensamiento hinduista, en la mística persa, en la moral budista, en la tradición judeocristiana y también en la filosofía griega. Por eso se convirtió en un tópico literario.

        “Sueño de una noche de verano” es una comedia de William Shakespeare, escrita alrededor de 1595 y narra los hechos que suceden durante el casamiento de Teseo, duque de Atenas, con Hipólita, reina de las amazonas. Incluye las aventuras de cuatro amantes atenienses y un grupo de seis actores aficionados controlados por las hadas que habitan el bosque donde transcurre la mayor parte de la obra. 

“Perder a nuestros seres queridos siempre es la peor de las pesadillas” (Frase de la célebre obra «Cumbres Borrascosas», de la escritora británica Emily Brontë)       

        “La vida es sueño” es una obra de teatro de Pedro Calderón de  Barca estrenada en 1635 y pertenece al movimiento literario del barroco. El tema central es la libertad del ser humano para configurar su vida, sin dejarse llevar por un supuesto destino.  La frase «los sueños, sueños son» está en la obra y es parte de un largo verso que analiza la naturaleza de la vida, sugiere que la vida misma es como un sueño, y que los sueños que tenemos son también, en esencia, sueños.  La redundancia busca reflexionar sobre la naturaleza de la conciencia, la distinción entre la realidad y la ilusión, y la fragilidad de la existencia. 

¿Por qué y para qué soñamos?   

     “Los sueños son producto de las experiencias diarias y las emociones almacenadas en el cerebro”, afirma Lucía Crivelli, doctora en Psicología con orientación en Neurociencia Cognitiva Aplicada. “Esto explica –prosigue- por qué, a menudo, soñamos con momentos del día anterior. Sin embargo, este contenido diurno solo representa un 2% del total, y el resto es una mezcla de recuerdos y emociones almacenadas en nuestro cerebro”.

      “También actúan como una especie de ‘terapia nocturna emocional’-añade-, ayudándonos a procesar emociones intensas o significativas del día anterior. Este aspecto se refleja en las dos cosas que transmito de la vigilia hacia el sueño: problemas importantes y personas significativas”.

“Una pesadilla es un sueño que ha envejecido mal” (Marc Levy, escritor francés).

        La Dra. Crivelli destaca “la relevancia de los sueños en los niños, especialmente durante etapas críticas de desarrollo emocional y cognitivo. Entre los cinco y seis años, los chicos comienzan a desarrollar lo que se conoce como la ’teoría de la mente’, la capacidad de entender las intenciones de los otros”.

        Asimismo, describe una técnica utilizada en experimentos para inducir sueños específicos: “mediante aromas y otras señales sensoriales puede influirse en las imágenes y temas que son recordados durante el sueño, procedimiento que muestra cómo los sueños pueden ser manipulados para mejorar el bienestar emocional al estimular la creatividad y resolver problemas”. Para poder rememorarlos aconseja “despertarse lentamente, evitando el contacto inmediato con dispositivos electrónicos, para permitir que el recuerdo del sueño emerja”. 

      Por último, la especialista en Neurociencia Cognitiva Aplicada afirma que “los sueños pueden actuar como un mecanismo de alivio emocional, especialmente tras la pérdida de un ser querido. Este tipo de sueños no solo pueden proporcionar consuelo, sino que también reflejan funciones emocionales que eran significativas en nuestra vida y que pueden renacer en nuevas relaciones o situaciones”.

¡Se hizo realidad!

      Cuando lo que se sueña después pasa, se conoce como sueño premonitorio o sueño pre cognitivo. También se puede referir a este fenómeno como déjà rêvé en francés (ya soñado), según la BBC de Londres.

       El sueño premonitorio o pre cognitivo se refiere a sueños que aparentemente predicen hechos futuros. En cambio, el déjà rêvé es esa sensación tan común de que se está viviendo un sueño mientras se está despierto.

      Los sueños premonitorios es un tema intrigante, a tal punto que la ciencia no tiene una explicación definitiva para este fenómeno; algunos creen que son simplemente coincidencias, mientras que otros piensan que podrían ser una forma de percepción extra sensorial.

“Donde los sueños se hacen realidad” (El lema de Disney para celebrar los 50 años de sus parques, en 2006).

       Por otra parte, soñar algo y sentirlo real puede significar diferentes cosas, incluyendo sueños lúcidos, sueños hiperrealistas, o incluso la experiencia de sueños premonitorios. También podría ser una manifestación de sueños muy intensos o vívidos, o incluso un estado de despersonalización-desrealización, sostienen diversos estudios científicos.

       Y aportan diferentes explicaciones:

  •  Sueños lúcidos:  Son aquellos en los que uno es consciente de que está soñando y puede interactuar con el contenido del sueño, incluso controlarlo. 
  • Sueños hiperrealistas: Son sueños muy vívidos y detallados que se sienten tan reales como la vida misma.
  • Sueños premonitorios: Se interpretan como una advertencia de lo que puede suceder en el futuro, aunque su naturaleza sigue siendo un tema de debate.
  • Sueños intensos o vívidos: Estos sueños pueden ser resultado del estrés, la ansiedad o el impacto emocional experimentado durante el día. 
  • Trastorno de despersonalización-desrealización:  En este trastorno, la persona puede sentir que no está conectada con su cuerpo o que las cosas que lo rodean no son reales, lo cual podría manifestarse en sueños. 
  • Alucinaciones hipnagógicas o hipnopómpicas: Son experiencias sensoriales (visuales, táctiles, auditivas) que se confunden con la realidad y pueden ocurrir al inicio del sueño (hipnagógicas) o al despertar (hipnopómpicas). 

 “Sueño que algún día se levantará esta nación y vivirá el verdadero significado de su credo: que todos los hombres fueron creados iguales” (Martin Luther King Jr., ministro y activista estadounidense, en 1963).

      Políticamente hablando, cierta vez el economista argentino Ricardo Arriazu dio una charla que llamó “Soñando con una Argentina posible”, y el título no es casualidad. “Es posible –explicó- y voy a mostrar qué pasaría si hacemos las cosas bien. ¿Y por qué soñando?  Porque éste es el país que desaprovecha todas las oportunidades”. Ironía y realidad.

      Sensualmente hablando, soñar que se tienen relaciones sexuales puede dar lugar a diversas interpretaciones, generalmente relacionadas con la energía sexual, el deseo, la intimidad emocional y la conexión con alguien. Sin embargo, investigadores del tema alertan que estos sueños no deben ser tomados como predicciones o indicadores de eventos futuros. Expectativa frustrada.

¡Las pesadillas!

     Técnicamente las pesadillas son sueños desagradables que provocan emociones intensas de miedo, terror, angustia o ansiedad. Pueden estar relacionadas con estrés, ansiedad, trauma, consumo de alcohol o medicamentos, privación del sueño o trastornos respiratorios durante el sueño. 

     Está comprobado que además del miedo, pueden provocar palpitaciones, dificultad para respirar o sudoración. No caben dudas de que se trata de un tipo específico de sueño que se distingue por el contenido emocional que evoca, al tiempo que puede ser una señal de que se está procesando una experiencia traumática o que hay emociones no resueltas.

      Sigmund Freud encuadra la pesadilla en la categoría de sueño de angustia, y sostiene que el intenso sufrimiento que el soñador experimenta cuando la padece, no contraviene el principio mayor de su teoría, según el cual todo sueño es el cumplimiento de un deseo inconsciente.

       Diversas corrientes filosóficas sostienen que “desde una perspectiva espiritual las pesadillas pueden interpretarse como mensajes del subconsciente, guías o incluso como una conexión con el mundo espiritual. También se pueden entender como un reflejo de nuestras tensiones y miedos. Asimismo, pueden ser una forma en que el subconsciente nos envía señales sobre asuntos pendientes, miedos no reconocidos o conflictos internos que necesitan ser bordados”. 

     Algunas creencias afirman “que los sueños, incluyendo las pesadillas, pueden ser una forma de comunicación con guías espirituales, quienes pueden estar tratando de ayudarnos a comprender un mensaje o situación en nuestras vidas”. 

“El impacto y el dolor de una pesadilla puede ser mucho mayor que el de un puñetazo” (John Katzenbach, escritor estadounidense).

     Por otra parte, en algunas culturas se cree que las pesadillas pueden ser una manifestación de energías negativas o de la influencia de entidades malignas. Es importante recordar que la interpretación de las pesadillas puede variar según la creencia individual. 

     La somnifobia o hipnofobia, es un miedo a dormir que puede estar relacionado con el temor a no despertar o a que ocurra algo malo mientras se está durmiendo. Se asegura que la terapia y las técnicas de relajación pueden ser útiles para superar este miedo. 

     Por último, y más allá de posturas, creencias e investigaciones, si las pesadillas se vuelven recurrentes y/o perturbadoras, clínicamente se aconseja consultar a un profesional de la salud mental o a un especialista en sueños. 

La ensoñación

      La palabra «ensoñación» es definida técnicamente como un estado mental en el que una persona se encuentra absorta en fantasías o sueños despierto, a menudo de forma prolongada e intensa, hasta el punto de que puede interferir con sus actividades diarias. Este fenómeno “puede ser una forma de evasión o un mecanismo de afrontamiento-afirman los expertos-, pero en algunos casos llega a convertirse en un problema si interfiere significativamente en la vida de la persona”. 

Definición y características:

      Fantasías vívidas: Las personas que experimentan ensoñación excesiva a menudo crean narrativas elaboradas y detalladas en su mente, que pueden sentirse tan reales como la vida misma.

     Interferencia con la vida diaria: La ensoñación excesiva puede dificultar la concentración en tareas, el cumplimiento de responsabilidades y la interacción social.

     Mecanismo de afrontamiento: En algunos casos, la ensoñación puede ser una forma de escapar de situaciones stresantes o desagradables, de lidiar con emociones negativas. 

     Relación con otros trastornos: La ensoñación excesiva se ha asociado con trastornos como el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), la ansiedad, la depresión y el trastorno obsesivo-compulsivo. 

Posibles causas:

     Experiencias traumáticas: Algunos estudios sugieren que la ensoñación excesiva puede estar relacionada con experiencias traumáticas pasadas.

      Estrés y ansiedad: El estrés y la ansiedad pueden desencadenar o intensificar los episodios de ensoñación.

      Baja autoestima: La falta de confianza en uno mismo puede llevar a buscar refugio en fantasías.

 El inconcluso 

     Es un trastorno del sueño común que puede afectar la salud mental y física. Algunas investigaciones sugieren que el sueño interrumpido puede ser más perjudicial para nuestro cuerpo que la cantidad total de horas que dormimos cada noche.

Las interpretaciones según Freud 

      Sigmund Freud es considerado el padre del psicoanálisis y uno de los filósofos más respetados de la historia. Más de 120 años después de su trabajo titulado “La interpretación de los sueños” (1899), sigue siendo la gran referencia para explicar todo lo que se necesita saber sobre lo relacionado con lo que se sueña. Sin dudas, uno de los mayores descubrimientos de Freud fue que “los individuos padecen de emociones enterradas en el subconsciente y que estos ascienden a una superficie consciente durante los sueños que cada uno tiene”.   

“Sueño mi pintura y pinto mi sueño”. (Vincent Van Gogh, pintor neerlandés)

  Según Freud, “para lograr interpretar los sueños se deberá descomponer el relato en diferentes partes y realizar preguntas (¿Quién había en el sueño? ¿Qué enfrentaba? ¿Cómo me siento con ello?), y al final se revelará el sueño como una realización de deseos propios, conocido como ‘deformación onírica’, que es cuando el contenido latente del sueño (pensamientos y deseos inconscientes) se transforma en el contenido manifiesto (el sueño que recordamos) de una manera distorsionada, a menudo irreconocible”.

Los imposibles

     “Algunas quimeras se hacen realidad, pero la mayoría nunca pasan de ser una idea descabellada”. Esta afirmación data de la década de 1870 y originalmente se refería a los extraños sueños alucinatorios que tenían los fumadores de opio. El término “pipe dream” (sueño imposible) es una referencia a los sueños locos que tiene la gente cuando fuma opio.

      Al decir sueños imposibles puede referirse a sueños que parecen inalcanzables, o a la idea de que algunos sueños son irrealizables. También puede hacer alusión a la parálisis del sueño, un fenómeno donde el cuerpo está paralizado al despertar, o a los sueños lúcidos, donde la persona es consciente de que está soñando y puede influir en el sueño.

      ¿Por qué soñamos imposibles? ¿Cuándo es que el imposible que soñamos se hace realidad?  ¿Se cumplen los sueños imposibles y entonces dejan de ser sueños? Y los inconfesables, ¿también se cumplen? Algunas preguntas sin respuestas inequívocas.

Los premonitorios

     A pesar de que muchas personas afirman haber tenido sueños premonitorios (también llamados pre cognitivos), la evidencia científica sobre su existencia es limitada y a veces contradictoria. Algunos estudios afirman que “la capacidad de predecir el futuro en sueños podría estar relacionada con una mayor capacidad de intuición y una interpretación más tolerante de la ambigüedad”. Sin embargo, otros análisis cuestionan la validez de estos sueños, sugiriendo que “las personas pueden recordar selectivamente los sueños que coinciden con hechos futuros, o que la interpretación de los sueños puede ser subjetiva”.

         Desde el punto de vista psicológico, estos sueños pueden reflejar preocupaciones o intuiciones subconscientes con relación a cuestiones futuras. Los sueños premonitorios deben revelar cosas que pueden no ser importantes, sino aspectos cotidianos. Lo relevante está en que los datos que nos emiten no podíamos saberlos de otra manera, siendo casos habituales soñar con una persona y al día siguiente encontrarla, o lo mismo con un hecho o circunstancia. También podría darse, en el aspecto negativo, soñar con algo que nos amenaza y que suceda tiempo después en la realidad.

     Hasta hoy la ciencia apunta a cuatro hipótesis para asociar los sueños premonitorios:

       1.La memoria selectiva. Se sustenta en que los sueños premonitorios se recuerdan más que aquellos normales. Por tanto, sube la probabilidad de recordar estos sueños y tenerlos presentes como si fueran el centro de nuestros pensamientos.

        2. Aspectos paranormales. Aquí los científicos abren la puerta a una existencia de experiencias paranormales que deriva en los sueños premonitorios. Así, las personas podrían asociar hechos que en la apariencia no tienen una conexión lógica.

        3. El subconsciente. La posibilidad de soñar para procesar nuestras emociones es una hipótesis que manejan algunos expertos, explicadas desde las situaciones de la vida que se quedan en el inconsciente y que acaban saliendo en forma de sueños.

        4. Coincidencia. Para muchos estudiosos, es la hipótesis más probable. Los escépticos de los sueños premonitorios piensan que son casualidades, coincidencias, que hayan sucedido en la realidad los hechos que de una manera u otra aparecieron en el pensamiento mientras dormíamos.

Los inconfesables    

      En general se trata de deseos, anhelos o fantasías que se sienten pero que no se comparten con los demás, por vergüenza, por miedo al juicio del otro o porque socialmente son inaceptables. Políticamente incorrectos, se diría hoy. Estos sueños pueden ser de diversa índole, como fantasías románticas, ambiciones profesionales, deseos sexuales o aspiraciones personales, que por lo antedicho no se revelan.

“La esperanza es un sueño despierto” (Aristóteles, filósofo y científico griego).

     Estudios psicológicos sostienen que “a pesar de que puedan ser ocultos, los sueños inconfesables pueden ser importantes para el autoconocimiento y el desarrollo personal. Permiten explorar deseos y anhelos que suelen estar reprimidos o no reconocidos conscientemente, y ofrecen pistas sobre la propia personalidad y motivaciones. Sin embargo, también es importante tener en cuenta que, si estos sueños generaran malestar o conflictos internos, puede ser beneficioso buscar apoyo profesional para explorarlos y comprenderlos mejor”.

Los bizarros

      Estos sueños, también llamados “raros”, están definidos como   experiencias oníricas, que se caracterizan por ser inusuales, extrañas o absurdas, y pueden variar desde sueños vívidos y pesadillas, hasta sueños lúcidos o aquellos que involucran situaciones o personas poco comunes. 

      Se involucran en el listado de este tipo de sueños justamente los vívidos, las pesadillas, los lúcidos, los recurrentes, las alucinaciones, los exóticos, y los relacionados con personas fallecidas y con exparejas, o con situaciones de infidelidad.

      Los estudios al respecto sostienen que “las posibles causas son stress, ansiedad, traumas, cambios en rutinas o entornos, medicamentos, consumo de sustancias, enfermedades y mecanismos psicológicos”. Para superarlos sugieren “reducir el stress, establecer una rutina de sueño, crear un ambiente propicio para descansar, evitar estimulantes y buscar ayuda profesional”.

Y casi al final…

       …cuando el tiempo vivido ya supera varias décadas, es habitual y casi un lugar común afirmar que “se pasó volando”, “parece que fue ayer cuando…”, “¡no lo puedo creer, hace tanto ya!, “¡cómo pasa el tiempo!”, “parece que fue un sueño”, y tantas más. 

      Si por un instante pudiéramos mágicamente salir de la vida real, vertiginosa, exigente y por momentos agotadora, y como algunos afirman después de atravesar una situación límite de salud, ver todo desde arriba y relajadamente, posiblemente observaríamos el largo camino recorrido, la vida misma, como un gran sueño, fugaz y extenso al mismo tiempo, con las buenas y las malas en su justa medida, pero, sobre todo, con la claridad y ventaja del “diario del lunes”, que incluye la incómoda autocrítica y algún arrepentimiento con fecha de vencimiento ya tardía.

      En fin. Habrá que darle la razón a Calderón de la Barca, cuando en “La vida es sueño” se interroga y responde: “¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

      Se trata entonces, de vivir y convivir en un estado donde no siempre se percibe claramente el límite entre la realidad y la ilusión, y en el cual la existencia por momentos parece abstracta, volátil. Porque muchas veces, aunque no lo admitamos en nuestra consciencia, habitamos el mundo de los sueños. 

M.B.

Julio 2025

4 comentarios en «El mundo de los sueños»

  1. Una vez más un análisis super completo. En este caso de los sueños y sus miles de facetas/vertientes. El cual me he desasnado en muchos aspectos (calculo que te debe haber pasado también), más allá de que en muchos otros no… porque siguen (y seguirán) siendo un misterio.
    Una «cosa» más que no podemos manejar: son totalmente libres, imprevistos, arbitrarios, incluso a veces caprichosos. Pero justamente por todo eso, entre otras cosas, son tan atractivos.
    Lo único seguro es que existen… y no necesito que me lo diga Sigmund, lo he comprobado. Incluso, tengo varios guardados, que los he volcado a un papel para no olvidármelos (acá va un consejo: si les gustó un sueño que acaban de atravesar, escríbanlo inmediatamente, porque al rato la cabeza lo olvida).
    Gran tema los sueños. Me gustan, sin importar la categoría… todos nos dejan algo. Del pasado, del presente, quizás del futuro. Incluso a veces nos conectan/comunican con personas. Estos últimos son mis favoritos.
    Nuevamente, gracias por compartir!

    1. ¡Gracias por tu análisis Guille! Es verdad, los sueños son un gran misterio, y por lo visto muchos de ellos lo seguirán siendo, porque ni la ciencia pudo descifrarlos. ¡No se me había ocurrido anotar los que realmente valen la pena, buena idea!
      Nada que agradecer. Compartir también es una manera de dialogar y generar un ida y vuelta que construya y nos permita crecer.
      ¡Gracias por tu exhaustivo aporte! ¡Beso grande!

  2. Tarde pero seguro jajaja!, pude leer tu ultima publicación antes de que termine el año!, como siempre con tu manera de escribir tan clara y atrayente, uno no puede parar de leer hasta terminarlo, y también siempre aprendo algo nuevo con tus redacciones que no sabia, en este caso las etapas y tipos de sueños, muy interesante y también lo de los ciclos del sueño que tampoco sabia, gracias por compartirlo y por muchas publicaciones mas!

    1. Gracias Nicolás! Si, es verdad, como digo siempre, yo también aprendo y descubro cosas mientras investigo para desarrollar los temas sobre los que me interesa escribir. Y esta no es la excepción. Gracias por tu tiempo y por la devolución! Beso.

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