El mundo de los sueños

  Los hay de todo tipo: buscados, forzados, despiertos, utópicos, reprimidos, extraños, exóticos, increíbles, tortuosos, sufrientes, reconfortantes, escatológicos, febriles, sensuales, frustrantes, premonitorios, alarmantes, placenteros, inoportunos, amorosos, inquietantes, reiterativos, excitantes, bizarros, inconfesables, perturbadores, terroríficos, espeluznantes, nostálgicos, anhelados, y la lista sigue abierta a gusto del lector soñador.

      A veces se exteriorizan con frases populares: “un sueño hecho realidad”, como indiscutible muestra de satisfacción por el logro alcanzado. O la conformista “soñar no cuesta nada”, ¿o sí? preguntaría un escéptico. Y yendo al extremo negativo, “más que un sueño fue una pesadilla”.   

       Lo cierto es que el mundo de los sueños es inmenso, amplísimo, sin límites a la vista. Desde la antigüedad se ha escrito y conjeturado sobre un universo intangible, pero atrapante y muy presente para los mortales. La ciencia, las religiones y la filosofía, entre otras disciplinas, se ocuparon y ocupan de investigar lo que sucede en un plano abstracto y hasta misterioso por momentos.

       Por esas características, el abordaje de la temática suele atrapar al ser humano, como todo aquello desconocido en profundidad o sobre lo cual no se puede ejercer control alguno.

Definiciones y etapas del sueño

      Ante las incógnitas y desconocimientos mencionados en la materia, al menos se puede aportar lo que hasta hoy está certificado científicamente sobre el sueño/período de descanso.

       Los “sueños” son experiencias mentales que ocurren durante el sueño (imágenes, pensamientos y emociones que se experimentan mientras se duerme).  En tanto que las pesadillas son “sueños” que provocan miedo, terror o ansiedad, suelen ocurrir en la fase del sueño REM (movimiento rápido de los ojos) y pueden estar relacionadas con factores emocionales o fisiológicos. 

“Podrás decir que soy un soñador, pero no soy el único, confío en que un día te unas a nosotros y el mundo será uno solo” (“Imagine”, de John Lenon).

      Los numerosos estudios realizados establecieron que la duración de un sueño o una pesadilla varía, pero en general, los sueños duran entre 5 y 20 minutos, y las pesadillas pueden durar desde unos segundos hasta unos minutos. La percepción del tiempo dentro de un sueño puede ser diferente a la realidad y los sueños pueden parecer mucho más largos de lo que duran en realidad. 

      El ciclo del sueño se repite varias veces a lo largo de la noche, y cada ciclo dura aproximadamente 90 minutos, pudiendo pasar de 4 a 6 ciclos por noche. 

       Las etapas del sueño son:

  • N1 (Sueño Ligero): Es la etapa inicial, donde se entra en un estado de sueño superficial y es fácil despertar. 
  • N2 (Sueño Ligero): Se va profundizando en el sueño, disminuye la temperatura corporal y la frecuencia cardíaca, y se pierde la consciencia del entorno. 
  • N3 (Sueño Profundo): Es el más profundo, crucial para la recuperación física y el crecimiento, y es difícil despertarse. Esta tercera etapa es la más profunda y reparadora.
  • REM (Sueño con Movimientos Oculares Rápidos):   Se caracteriza por movimientos oculares rápidos y el cerebro se vuelve activo, similar al de la vigilia. En esta etapa se sueña la mayoría de las veces y los músculos están relajados para prevenir los movimientos asociados a los sueños (es común que las pesadillas ocurran durante la fase del sueño REM, donde la actividad cerebral es mayor). Tanto el sueño REM como el profundo, son etapas importantes del ciclo del sueño y cada uno tiene sus propias funciones y beneficios. El sueño profundo es crucial para la restauración física, mientras que la etapa REM es importante para el procesamiento cognitivo y emocional.

Los sueños sobre un escenario

        La idea de la vida como un sueño es muy antigua, existiendo referencias en el pensamiento hinduista, en la mística persa, en la moral budista, en la tradición judeocristiana y también en la filosofía griega. Por eso se convirtió en un tópico literario.

        “Sueño de una noche de verano” es una comedia de William Shakespeare, escrita alrededor de 1595 y narra los hechos que suceden durante el casamiento de Teseo, duque de Atenas, con Hipólita, reina de las amazonas. Incluye las aventuras de cuatro amantes atenienses y un grupo de seis actores aficionados controlados por las hadas que habitan el bosque donde transcurre la mayor parte de la obra. 

“Perder a nuestros seres queridos siempre es la peor de las pesadillas” (Frase de la célebre obra «Cumbres Borrascosas», de la escritora británica Emily Brontë)       

        “La vida es sueño” es una obra de teatro de Pedro Calderón de  Barca estrenada en 1635 y pertenece al movimiento literario del barroco. El tema central es la libertad del ser humano para configurar su vida, sin dejarse llevar por un supuesto destino.  La frase «los sueños, sueños son» está en la obra y es parte de un largo verso que analiza la naturaleza de la vida, sugiere que la vida misma es como un sueño, y que los sueños que tenemos son también, en esencia, sueños.  La redundancia busca reflexionar sobre la naturaleza de la conciencia, la distinción entre la realidad y la ilusión, y la fragilidad de la existencia. 

¿Por qué y para qué soñamos?   

     “Los sueños son producto de las experiencias diarias y las emociones almacenadas en el cerebro”, afirma Lucía Crivelli, doctora en Psicología con orientación en Neurociencia Cognitiva Aplicada. “Esto explica –prosigue- por qué, a menudo, soñamos con momentos del día anterior. Sin embargo, este contenido diurno solo representa un 2% del total, y el resto es una mezcla de recuerdos y emociones almacenadas en nuestro cerebro”.

      “También actúan como una especie de ‘terapia nocturna emocional’-añade-, ayudándonos a procesar emociones intensas o significativas del día anterior. Este aspecto se refleja en las dos cosas que transmito de la vigilia hacia el sueño: problemas importantes y personas significativas”.

“Una pesadilla es un sueño que ha envejecido mal” (Marc Levy, escritor francés).

        La Dra. Crivelli destaca “la relevancia de los sueños en los niños, especialmente durante etapas críticas de desarrollo emocional y cognitivo. Entre los cinco y seis años, los chicos comienzan a desarrollar lo que se conoce como la ’teoría de la mente’, la capacidad de entender las intenciones de los otros”.

        Asimismo, describe una técnica utilizada en experimentos para inducir sueños específicos: “mediante aromas y otras señales sensoriales puede influirse en las imágenes y temas que son recordados durante el sueño, procedimiento que muestra cómo los sueños pueden ser manipulados para mejorar el bienestar emocional al estimular la creatividad y resolver problemas”. Para poder rememorarlos aconseja “despertarse lentamente, evitando el contacto inmediato con dispositivos electrónicos, para permitir que el recuerdo del sueño emerja”. 

      Por último, la especialista en Neurociencia Cognitiva Aplicada afirma que “los sueños pueden actuar como un mecanismo de alivio emocional, especialmente tras la pérdida de un ser querido. Este tipo de sueños no solo pueden proporcionar consuelo, sino que también reflejan funciones emocionales que eran significativas en nuestra vida y que pueden renacer en nuevas relaciones o situaciones”.

¡Se hizo realidad!

      Cuando lo que se sueña después pasa, se conoce como sueño premonitorio o sueño pre cognitivo. También se puede referir a este fenómeno como déjà rêvé en francés (ya soñado), según la BBC de Londres.

       El sueño premonitorio o pre cognitivo se refiere a sueños que aparentemente predicen hechos futuros. En cambio, el déjà rêvé es esa sensación tan común de que se está viviendo un sueño mientras se está despierto.

      Los sueños premonitorios es un tema intrigante, a tal punto que la ciencia no tiene una explicación definitiva para este fenómeno; algunos creen que son simplemente coincidencias, mientras que otros piensan que podrían ser una forma de percepción extra sensorial.

“Donde los sueños se hacen realidad” (El lema de Disney para celebrar los 50 años de sus parques, en 2006).

       Por otra parte, soñar algo y sentirlo real puede significar diferentes cosas, incluyendo sueños lúcidos, sueños hiperrealistas, o incluso la experiencia de sueños premonitorios. También podría ser una manifestación de sueños muy intensos o vívidos, o incluso un estado de despersonalización-desrealización, sostienen diversos estudios científicos.

       Y aportan diferentes explicaciones:

  •  Sueños lúcidos:  Son aquellos en los que uno es consciente de que está soñando y puede interactuar con el contenido del sueño, incluso controlarlo. 
  • Sueños hiperrealistas: Son sueños muy vívidos y detallados que se sienten tan reales como la vida misma.
  • Sueños premonitorios: Se interpretan como una advertencia de lo que puede suceder en el futuro, aunque su naturaleza sigue siendo un tema de debate.
  • Sueños intensos o vívidos: Estos sueños pueden ser resultado del estrés, la ansiedad o el impacto emocional experimentado durante el día. 
  • Trastorno de despersonalización-desrealización:  En este trastorno, la persona puede sentir que no está conectada con su cuerpo o que las cosas que lo rodean no son reales, lo cual podría manifestarse en sueños. 
  • Alucinaciones hipnagógicas o hipnopómpicas: Son experiencias sensoriales (visuales, táctiles, auditivas) que se confunden con la realidad y pueden ocurrir al inicio del sueño (hipnagógicas) o al despertar (hipnopómpicas). 

 “Sueño que algún día se levantará esta nación y vivirá el verdadero significado de su credo: que todos los hombres fueron creados iguales” (Martin Luther King Jr., ministro y activista estadounidense, en 1963).

      Políticamente hablando, cierta vez el economista argentino Ricardo Arriazu dio una charla que llamó “Soñando con una Argentina posible”, y el título no es casualidad. “Es posible –explicó- y voy a mostrar qué pasaría si hacemos las cosas bien. ¿Y por qué soñando?  Porque éste es el país que desaprovecha todas las oportunidades”. Ironía y realidad.

      Sensualmente hablando, soñar que se tienen relaciones sexuales puede dar lugar a diversas interpretaciones, generalmente relacionadas con la energía sexual, el deseo, la intimidad emocional y la conexión con alguien. Sin embargo, investigadores del tema alertan que estos sueños no deben ser tomados como predicciones o indicadores de eventos futuros. Expectativa frustrada.

¡Las pesadillas!

     Técnicamente las pesadillas son sueños desagradables que provocan emociones intensas de miedo, terror, angustia o ansiedad. Pueden estar relacionadas con estrés, ansiedad, trauma, consumo de alcohol o medicamentos, privación del sueño o trastornos respiratorios durante el sueño. 

     Está comprobado que además del miedo, pueden provocar palpitaciones, dificultad para respirar o sudoración. No caben dudas de que se trata de un tipo específico de sueño que se distingue por el contenido emocional que evoca, al tiempo que puede ser una señal de que se está procesando una experiencia traumática o que hay emociones no resueltas.

      Sigmund Freud encuadra la pesadilla en la categoría de sueño de angustia, y sostiene que el intenso sufrimiento que el soñador experimenta cuando la padece, no contraviene el principio mayor de su teoría, según el cual todo sueño es el cumplimiento de un deseo inconsciente.

       Diversas corrientes filosóficas sostienen que “desde una perspectiva espiritual las pesadillas pueden interpretarse como mensajes del subconsciente, guías o incluso como una conexión con el mundo espiritual. También se pueden entender como un reflejo de nuestras tensiones y miedos. Asimismo, pueden ser una forma en que el subconsciente nos envía señales sobre asuntos pendientes, miedos no reconocidos o conflictos internos que necesitan ser bordados”. 

     Algunas creencias afirman “que los sueños, incluyendo las pesadillas, pueden ser una forma de comunicación con guías espirituales, quienes pueden estar tratando de ayudarnos a comprender un mensaje o situación en nuestras vidas”. 

“El impacto y el dolor de una pesadilla puede ser mucho mayor que el de un puñetazo” (John Katzenbach, escritor estadounidense).

     Por otra parte, en algunas culturas se cree que las pesadillas pueden ser una manifestación de energías negativas o de la influencia de entidades malignas. Es importante recordar que la interpretación de las pesadillas puede variar según la creencia individual. 

     La somnifobia o hipnofobia, es un miedo a dormir que puede estar relacionado con el temor a no despertar o a que ocurra algo malo mientras se está durmiendo. Se asegura que la terapia y las técnicas de relajación pueden ser útiles para superar este miedo. 

     Por último, y más allá de posturas, creencias e investigaciones, si las pesadillas se vuelven recurrentes y/o perturbadoras, clínicamente se aconseja consultar a un profesional de la salud mental o a un especialista en sueños. 

La ensoñación

      La palabra «ensoñación» es definida técnicamente como un estado mental en el que una persona se encuentra absorta en fantasías o sueños despierto, a menudo de forma prolongada e intensa, hasta el punto de que puede interferir con sus actividades diarias. Este fenómeno “puede ser una forma de evasión o un mecanismo de afrontamiento-afirman los expertos-, pero en algunos casos llega a convertirse en un problema si interfiere significativamente en la vida de la persona”. 

Definición y características:

      Fantasías vívidas: Las personas que experimentan ensoñación excesiva a menudo crean narrativas elaboradas y detalladas en su mente, que pueden sentirse tan reales como la vida misma.

     Interferencia con la vida diaria: La ensoñación excesiva puede dificultar la concentración en tareas, el cumplimiento de responsabilidades y la interacción social.

     Mecanismo de afrontamiento: En algunos casos, la ensoñación puede ser una forma de escapar de situaciones stresantes o desagradables, de lidiar con emociones negativas. 

     Relación con otros trastornos: La ensoñación excesiva se ha asociado con trastornos como el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), la ansiedad, la depresión y el trastorno obsesivo-compulsivo. 

Posibles causas:

     Experiencias traumáticas: Algunos estudios sugieren que la ensoñación excesiva puede estar relacionada con experiencias traumáticas pasadas.

      Estrés y ansiedad: El estrés y la ansiedad pueden desencadenar o intensificar los episodios de ensoñación.

      Baja autoestima: La falta de confianza en uno mismo puede llevar a buscar refugio en fantasías.

 El inconcluso 

     Es un trastorno del sueño común que puede afectar la salud mental y física. Algunas investigaciones sugieren que el sueño interrumpido puede ser más perjudicial para nuestro cuerpo que la cantidad total de horas que dormimos cada noche.

Las interpretaciones según Freud 

      Sigmund Freud es considerado el padre del psicoanálisis y uno de los filósofos más respetados de la historia. Más de 120 años después de su trabajo titulado “La interpretación de los sueños” (1899), sigue siendo la gran referencia para explicar todo lo que se necesita saber sobre lo relacionado con lo que se sueña. Sin dudas, uno de los mayores descubrimientos de Freud fue que “los individuos padecen de emociones enterradas en el subconsciente y que estos ascienden a una superficie consciente durante los sueños que cada uno tiene”.   

“Sueño mi pintura y pinto mi sueño”. (Vincent Van Gogh, pintor neerlandés)

  Según Freud, “para lograr interpretar los sueños se deberá descomponer el relato en diferentes partes y realizar preguntas (¿Quién había en el sueño? ¿Qué enfrentaba? ¿Cómo me siento con ello?), y al final se revelará el sueño como una realización de deseos propios, conocido como ‘deformación onírica’, que es cuando el contenido latente del sueño (pensamientos y deseos inconscientes) se transforma en el contenido manifiesto (el sueño que recordamos) de una manera distorsionada, a menudo irreconocible”.

Los imposibles

     “Algunas quimeras se hacen realidad, pero la mayoría nunca pasan de ser una idea descabellada”. Esta afirmación data de la década de 1870 y originalmente se refería a los extraños sueños alucinatorios que tenían los fumadores de opio. El término “pipe dream” (sueño imposible) es una referencia a los sueños locos que tiene la gente cuando fuma opio.

      Al decir sueños imposibles puede referirse a sueños que parecen inalcanzables, o a la idea de que algunos sueños son irrealizables. También puede hacer alusión a la parálisis del sueño, un fenómeno donde el cuerpo está paralizado al despertar, o a los sueños lúcidos, donde la persona es consciente de que está soñando y puede influir en el sueño.

      ¿Por qué soñamos imposibles? ¿Cuándo es que el imposible que soñamos se hace realidad?  ¿Se cumplen los sueños imposibles y entonces dejan de ser sueños? Y los inconfesables, ¿también se cumplen? Algunas preguntas sin respuestas inequívocas.

Los premonitorios

     A pesar de que muchas personas afirman haber tenido sueños premonitorios (también llamados pre cognitivos), la evidencia científica sobre su existencia es limitada y a veces contradictoria. Algunos estudios afirman que “la capacidad de predecir el futuro en sueños podría estar relacionada con una mayor capacidad de intuición y una interpretación más tolerante de la ambigüedad”. Sin embargo, otros análisis cuestionan la validez de estos sueños, sugiriendo que “las personas pueden recordar selectivamente los sueños que coinciden con hechos futuros, o que la interpretación de los sueños puede ser subjetiva”.

         Desde el punto de vista psicológico, estos sueños pueden reflejar preocupaciones o intuiciones subconscientes con relación a cuestiones futuras. Los sueños premonitorios deben revelar cosas que pueden no ser importantes, sino aspectos cotidianos. Lo relevante está en que los datos que nos emiten no podíamos saberlos de otra manera, siendo casos habituales soñar con una persona y al día siguiente encontrarla, o lo mismo con un hecho o circunstancia. También podría darse, en el aspecto negativo, soñar con algo que nos amenaza y que suceda tiempo después en la realidad.

     Hasta hoy la ciencia apunta a cuatro hipótesis para asociar los sueños premonitorios:

       1.La memoria selectiva. Se sustenta en que los sueños premonitorios se recuerdan más que aquellos normales. Por tanto, sube la probabilidad de recordar estos sueños y tenerlos presentes como si fueran el centro de nuestros pensamientos.

        2. Aspectos paranormales. Aquí los científicos abren la puerta a una existencia de experiencias paranormales que deriva en los sueños premonitorios. Así, las personas podrían asociar hechos que en la apariencia no tienen una conexión lógica.

        3. El subconsciente. La posibilidad de soñar para procesar nuestras emociones es una hipótesis que manejan algunos expertos, explicadas desde las situaciones de la vida que se quedan en el inconsciente y que acaban saliendo en forma de sueños.

        4. Coincidencia. Para muchos estudiosos, es la hipótesis más probable. Los escépticos de los sueños premonitorios piensan que son casualidades, coincidencias, que hayan sucedido en la realidad los hechos que de una manera u otra aparecieron en el pensamiento mientras dormíamos.

Los inconfesables    

      En general se trata de deseos, anhelos o fantasías que se sienten pero que no se comparten con los demás, por vergüenza, por miedo al juicio del otro o porque socialmente son inaceptables. Políticamente incorrectos, se diría hoy. Estos sueños pueden ser de diversa índole, como fantasías románticas, ambiciones profesionales, deseos sexuales o aspiraciones personales, que por lo antedicho no se revelan.

“La esperanza es un sueño despierto” (Aristóteles, filósofo y científico griego).

     Estudios psicológicos sostienen que “a pesar de que puedan ser ocultos, los sueños inconfesables pueden ser importantes para el autoconocimiento y el desarrollo personal. Permiten explorar deseos y anhelos que suelen estar reprimidos o no reconocidos conscientemente, y ofrecen pistas sobre la propia personalidad y motivaciones. Sin embargo, también es importante tener en cuenta que, si estos sueños generaran malestar o conflictos internos, puede ser beneficioso buscar apoyo profesional para explorarlos y comprenderlos mejor”.

Los bizarros

      Estos sueños, también llamados “raros”, están definidos como   experiencias oníricas, que se caracterizan por ser inusuales, extrañas o absurdas, y pueden variar desde sueños vívidos y pesadillas, hasta sueños lúcidos o aquellos que involucran situaciones o personas poco comunes. 

      Se involucran en el listado de este tipo de sueños justamente los vívidos, las pesadillas, los lúcidos, los recurrentes, las alucinaciones, los exóticos, y los relacionados con personas fallecidas y con exparejas, o con situaciones de infidelidad.

      Los estudios al respecto sostienen que “las posibles causas son stress, ansiedad, traumas, cambios en rutinas o entornos, medicamentos, consumo de sustancias, enfermedades y mecanismos psicológicos”. Para superarlos sugieren “reducir el stress, establecer una rutina de sueño, crear un ambiente propicio para descansar, evitar estimulantes y buscar ayuda profesional”.

Y casi al final…

       …cuando el tiempo vivido ya supera varias décadas, es habitual y casi un lugar común afirmar que “se pasó volando”, “parece que fue ayer cuando…”, “¡no lo puedo creer, hace tanto ya!, “¡cómo pasa el tiempo!”, “parece que fue un sueño”, y tantas más. 

      Si por un instante pudiéramos mágicamente salir de la vida real, vertiginosa, exigente y por momentos agotadora, y como algunos afirman después de atravesar una situación límite de salud, ver todo desde arriba y relajadamente, posiblemente observaríamos el largo camino recorrido, la vida misma, como un gran sueño, fugaz y extenso al mismo tiempo, con las buenas y las malas en su justa medida, pero, sobre todo, con la claridad y ventaja del “diario del lunes”, que incluye la incómoda autocrítica y algún arrepentimiento con fecha de vencimiento ya tardía.

      En fin. Habrá que darle la razón a Calderón de la Barca, cuando en “La vida es sueño” se interroga y responde: “¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

      Se trata entonces, de vivir y convivir en un estado donde no siempre se percibe claramente el límite entre la realidad y la ilusión, y en el cual la existencia por momentos parece abstracta, volátil. Porque muchas veces, aunque no lo admitamos en nuestra consciencia, habitamos el mundo de los sueños. 

M.B.

Julio 2025

Argentina, el reino del péndulo

Crónica de un país en decadencia

   Los años pasan y las generaciones también. Los nombres propios de los políticos quedan en el olvido o, en el mejor de los casos, en un relato nostálgico por algún hecho que mereció destacarse en su momento (generalmente para mal). Pero hay una característica que se mantiene inalterable en la historia reciente de la República Argentina, porque de ella y sus habitantes se trata: el persistente movimiento pendular de su existencia política y social.

   De izquierda a derecha (si aún se pueden utilizar estas etiquetas), de populismo a populismo, de estribor a babor, el barco nunca encuentra quien mantenga medianamente equilibrado el timón para que los 46 millones de pasajeros no arrojemos las tripas -y parte de nuestras vidas, sueños y proyectos- en los bandazos que, además, cada vez se producen con mayor frecuencia.

   Como si ello no bastara, los que cargamos con varias décadas en las espaldas también habíamos convivido con capitanes militares a cargo del barco, quienes hartos de los políticos pendulares creyeron ser la solución para el mareado país, no escatimando “recursos y metodologías” para llevar a cabo sus “recetas”. Más péndulo, pero sin respetar la Constitución y con sangre en sus manos. Nuevos fracasos, pero con charreteras.

“La Argentina es un país que se despedaza al pedo, donde la institucionalidad no vale un carajo” (José “Pepe” Mujica, expresidente de Uruguay).

    A vuelo de pájaro pueden enumerarse, seguramente con olvidos involuntarios, los más diversos enfrentamientos que poblaron nuestra larga historia: unitarios-federales, colorados-azules, peronistas-radicales, liberales-conservadores, pañuelos celestes-pañuelos verdes, súper estado-solo el mercado, bilardistas-menottistas, porteños-provincianos, amigos de China-Rusia-Cuba-Venezuela-Nicaragua vs amigos de EEUU-Ucrania-Reino Unido-Israel.  Y siguen los rótulos.

   Y así pasaron y siguen pasando las décadas. Cambió el siglo, el milenio, y cuando los mayores miramos el presente y giramos la mirada hasta donde llega la memoria, nos preguntamos ¿por qué? ¿nunca un poquito de equilibrio? ¿imposible algo de previsibilidad? ¿será algo genético de nuestra sociedad?

De frustración en frustración

El retorno de la República

     Después de una sangrienta y reiterada dictadura (en su momento anhelada por muchos), que además de miles de desaparecidos, incluyó una impensada guerra, buscada como “tabla de salvación” del régimen. La decadencia y el fracaso militar en dicha contienda (con el costo de más de 600 muertos argentinos), posibilitó el retorno al sistema democrático.

“Felices Pascuas. La casa está en orden” (Raúl Alfonsín, en Semana Santa de 1987, una vez sofocado el alzamiento militar encabezado por Aldo Rico).

       Con la lógica euforia por la reconquista de “la normalidad”, el primer gobierno del ciclo se destacó por el juicio y la condena de aquellos dictadores (hecho admirado y destacado en todo el mundo) y por la reinstauración y defensa de las instituciones democráticas. En la campaña proselitista del centenario partido radical, su candidato pregonaba que “con la democracia se come, se cura y se educa”, pero lamentablemente la economía, una vez más, no acompañó en la lista de aciertos, con una devastadora hiperinflación en los meses finales del mandato, por lo cual debieron adelantarse seis meses las elecciones.

Un Presidente liberal y farandulero

      Con la llegada de un representante de un signo completamente opuesto (péndulo al otro extremo, el peronismo), también fue absolutamente diferente el programa de gobierno encabezado por un caudillo y gobernador riojano, quien en un rapto de sinceridad llegó a confesar que, si hubiera anunciado lo que iba a hacer, nadie lo hubiera votado (increíblemente textual).

[Como no podía ser la excepción, en la Argentina la cátedra gastronómica también se filtró en la política: primero fue la extraña combinación de pizza con champagne, después apareció la novedad del sushi y por último alcanzó notoriedad el cordero patagónico.]

     Prometió un salariazo, poder bañarse y pescar en el Riachuelo, y vuelos de apenas dos horas a oriente por la estratósfera, al tiempo que aseguraba haber leído las “obras de Sócrates”, mientras violaba las normas de velocidad máxima al mando de una Ferrari, jugaba al fútbol y al básquet con las selecciones nacionales, y se desvivía por fotografiarse con importantes figuras artísticas internacionales y de cabotaje, varias de las cuales lo definieron como “un hombre seductor”.

“Síganme. No los voy a defraudar” (Slogan de Carlos Saúl Menem en 1989).

      Casi al final de su primer mandato convino con el líder radical una reforma constitucional que le permitió encadenar 10 años de gestión, merced a una reelección ganada sobre los frutos de la Ley de Convertilidad ejecutada por su célebre ministro de Economía (Domingo Cavallo y la ilusión de que 1 peso era igual a 1 dólar) y el voto cuota, entre otras «delicias» que la sociedad disfrutó creyendo que eran gratis y para siempre.

  Ejecutó masivas privatizaciones de ineficientes y deficitarias empresas del Estado y una indiscriminada apertura de la economía, acciones que trajeron modernización y mejoras en muchos aspectos de la vida cotidiana, pero también profundos costos en el plano laboral y productivo nacional, con aumento del desempleo y la desaparición de miles de pequeñas y medianas empresas, con el acompañamiento de la corrupción en diferentes niveles y en connivencia con el sector privado.

Fue mucho peor que ser aburrido

      Como era de esperar, agotado el modelo vigente durante una década (se ironizaba que se habían agotado las joyas de la abuela para vender), y sin hacer los cambios estructurales que el momento imponía, el péndulo volvió a decir presente y retornó el signo político anterior. Una alternancia que a priori podría aparecer como saludable y esperanzador, pero que mostró un nuevo y estrepitoso fracaso económico (con aquel mismo Cavallo en el ministerio), junto con una notoria debilidad política (al año de gestión renunció el vicepresidente «Chacho» Álvarez por sospechar hechos de corrupción) , de confianza y de conducción, que derivó en una grave crisis social, con la muerte de una treintena de ciudadanos en lamentables enfrentamientos callejeros con fuerzas de seguridad.

“Dicen que soy aburrido, quizá porque no manejo una Ferrari”

“El 2001 será un gran año para todos ¡Qué lindo es dar buenas noticias!”

 (Fernando de la Rúa).

       La tormentosa huida de un gobierno que apenas pudo cumplir la mitad de su mandato, obligó a activar los mecanismos constitucionales y nombrar gobernantes de transición, quienes durante diecisiete meses enderezaron con bastante éxito el rumbo económico, para luego llamar a elecciones.

“La Argentina está condenada al éxito”

“El que depositó dólares, recibirá dólares”

(Eduardo Duhalde, ante la Asamblea Legislativa, enero 2002).

Los pingüinos al poder

        En las elecciones, celebradas en el cuarto año del nuevo milenio, intentó retornar al poder aquel caudillo del norte argentino, pero ya había pasado su tiempo de gloria, por lo que el péndulo viró bruscamente hacia el sur del territorio, llegando al gobierno un mandatario patagónico, quien junto a su esposa enhebraron tres períodos presidenciales consecutivos.

“¿Qué te pasa Clarín, estás nervioso?

 “Siempre miren lo que hago, no lo que digo”.

(Néstor Kirchner) 

        Luego de un primer ciclo exitoso en lo económico, ayudado, es justo decirlo, por la tarea realizada por la gestión precedente, con el tándem Remes Lenicov/Lavagna en la macro y en la microeconomía, y por el favorable contexto internacional, su esposa lo sucedió en el cargo, que ostentó durante dos períodos seguidos, con el inesperado fallecimiento de su marido casi al concluir el primero.

[En las últimas dos décadas se puso de moda la grieta, un fenómeno que muestra las diferencias políticas entre dos veredas (explotada reiteradamente por diversos partidos), con enfrentamientos que lamentablemente alcanzaron ribetes de agresividad inusitados en vastos sectores de la sociedad, provocando inclusive rupturas irreconciliables entre familiares y amigos].

        En esos ocho años de gestión hubo claroscuros en materia económica, con un marcado deterioro en el último período, donde siempre la culpa estaba fuera del Gobierno, aplicando un relato basado en la gastada estrategia de crear enemigos para desviar la atención sobre la realidad subyacente, plagada de numerosos hechos de corrupción (muchos de ellos hoy en procesos judiciales), desde lo más alto de la pirámide gubernamental, hasta los estamentos menos encumbrados de las gestiones municipales, provinciales y nacionales, durante doce años consecutivos.

“Sólo hay que tenerle miedo a Dios, y a mí un poquito”.

 “Debo ser la reencarnación de una gran arquitecta egipcia”.

(Cristina Fernández de Kirchner).    

Sumado a todo ello, se afianzó una política judicial garantista inspirada en el cortesano Eugenio Zaffaroni, al tiempo que la inseguridad crecía en cada rincón del país, con una violencia e índices de criminalidad inéditos y mayormente impunes, que aún hoy, aunque en menor intensidad, sigue siendo una de las principales preocupaciones de la sociedad.

El mejor equipo en 50 años

    Obviamente, después de ello “se imponía un cambio”, y el mismo lo propuso un joven partido, exitoso en la Capital Federal y conducido por un ingeniero con experiencia en el mundo futbolístico. En sociedad con otros partidos tradicionales, que contaban con mayor recorrido y cobertura territorial, logró imponerse en las elecciones generales gracias al triunfo en las principales provincias del país.   

“Quiero que se me evalúe por haber bajado la pobreza definitivamente” (Mauricio Macri al iniciar su gestión).

    Los primeros dos años de gobierno mostraron notables mejoramientos en el respeto de las normas institucionales, en la política exterior y, en menor medida, en lo económico. Se aseguraba que estaba en acción el mejor equipo de los últimos 50 años, pero en la segunda mitad de la gestión comenzaron los derrapes en la economía. Según la autocrítica, por haber hecho los cambios de manera gradual y por las trabas puestas por la oposición. El vago argumento fue: “veníamos bien, pero de golpe pasaron cosas” (¿). 

    Todo terminó con un desesperado pedido de auxilio al Fondo Monetario Internacional, que otorgó el mayor préstamo de su historia a un país, por alrededor de U$S 45.000 millones, seguramente buscando que no volviera al poder el populismo de pseudoizquierda ya fracasado. Todo eso no alcanzó para restituir la confianza perdida en la gente y en los actores de la economía, y los tiempos electorales agravaron las ya inestables expectativas, que se confirmaron con una amplia e inobjetable derrota.  

Volvieron peores

       La agotadora alternancia volvió a poner en el pedestal del poder al tradicional partido popular con su diezmada vertiente patagónica, pero con la sorpresiva coronación de un mediocre funcionario de la primera gestión justicialista de comienzos de siglo/milenio, acompañado por la misma viuda que ya había ocupado prácticamente todos los cargos de importancia en los estamentos del poder.  

Pequeño Fernández ilustrado:

“Cristina es cínicamente delirante” (febrero 2015).

“No tengo ganas de que haya un títere en la Rosada y el poder en Juncal y Uruguay” (11-5- 2019).

“No dudé, le contesté en el acto que estaba dispuesto a aceptar la candidatura” (19-5-2019).

“Cristina y yo somos lo mismo” (octubre 2019).

“El viernes arranca la guerra contra la inflación” (2022).

       Nuevamente con la corrupción como acompañante incondicional, inclusive con las vacunas y las normas para combatir la devastadora pandemia del Covid, transcurrieron cuatro años casi intrascendentes en el contexto histórico, con un presidente inoperante, maleable, contradictorio, pusilánime y por momentos totalmente ausente. Las promociones y declaraciones sostenían que habían vuelto “mejores”, pero solo fue un slogan más de campaña.

       “Mi querida Fabiola convocó a un brindis que no debió haberse hecho” (Alberto Fernández, julio de 2020, con máximas restricciones por la pandemia de Covid).

     Hoy, a menos de un año de haber dejado el poder, ese presidente, sustentado en su pasada y secundaria experiencia como jefe de gabinete, y en su “distinguida” condición de profesor de derecho penal (cátedra ya caída por falta de inscriptos), es protagonista de fotografías y videos grotescos que le valieron las primeras planas de los medios del planeta, siendo investigado por hechos de corrupción y violencia de género (contra su propia pareja), esta última una de las banderas de lucha más preciadas por su partido, hoy manchada sin remedio y expuesta fácilmente a la crítica despiadada de los detractores del progresismo, muchos de ellos en distintos cargos del gobierno. 

Sobra corrupción, falta educación

   A esta altura del recorrido es justo reconocer que los pasajeros de este navío también contribuimos para que el oleaje sea intenso, alto, violento. Seguramente con sobrados fundamentos, hartos del fracaso de la política para encauzar mínimamente un rumbo razonable. Y el condimento principal para llegar a ese hartazgo fue y es, sin dudas, el ya incalculable cúmulo de hechos de corrupción, cada día más extendidos a diversos ámbitos, no solo al político, ya que también se encuentran malos ejemplos en actitudes simples y cotidianas de nuestra sociedad. No es bueno generalizar, seguramente existen honrosas excepciones de dirigentes con las manos y el pasado limpios, pero esa virtud, justamente, suele ser la que no les permite llegar a funciones donde servirían para corregir el contaminado presente.

     Una corrupción que se percibió crudamente en los extremos del péndulo político, a veces solamente diferenciada por matices, por estilos para concretar los atracos: los más torpes y groseros, por ejemplo, arrojando bolsos repletos de dólares por encima de muros eclesiásticos o intentando esconder millones de la misma moneda en cajas de seguridad de sus hijos; los más sutiles y supuestamente inteligentes, mediante licitaciones hechas a medida de sus empresarios amigos o aplicando blanqueos para favorecer a sus propias familias, entre otros.  En suma, corrupción al fin, de todas las formas y colores, conforme a la evolución de los tiempos y el ingenio de sus autores. Cambian y evolucionan las maneras, los métodos, a veces los ejecutores, pero sigue su curso el objetivo recaudador.

“Llama la atención que los argentinos ayudan al delincuente a escapar, siendo común sobornar a los funcionarios” (Charles Darwin, científico y naturalista inglés)

   Y mientras nos golpeamos de banda a banda, en el camino van quedando hechos trizas logros del pasado que difícilmente recuperaremos en el corto plazo. Porque además de las pérdidas materiales (el péndulo también se verifica en las cambiantes reglas de la economía), que también aparentan de compleja recuperación, la decadencia en la educación es un pasivo que llevará décadas, generaciones completas revertir, si es que alguna vez se logra.

   La (¿clase?) política, en su mayoría de escasísimo nivel intelectual, concentra sus prioridades en tópicos efectistas que reditúen votos, con encendidas arengas y promesas que saben, generalmente, no podrán cumplir (por eso casi nadie resiste un archivo). ¡Qué importa! ¡Los votos y a otra cosa! ¡Después se verá!

“Los argentinos tenemos un afán de pasar por inmorales antes de que se nos tome por zonzos” (Jorge Luis Borges).

   Su alarmante miopía, o su perversa conveniencia en muchos casos, no les permite ver que en la dramática falencia educativa en grandes sectores de nuestra sociedad está el origen de muchas de las penurias actuales. Indudablemente, para muchos una perversa ventaja electoral al momento de solicitar el voto. No olvidar que al hablar de educación se debe aplicar aquello de “sembrar para cosechar”, y eso se parece bastante a lo que se denominan “políticas de Estado” (las que demandan tiempo), un capítulo extraño, casi desconocido para la dirigencia política doméstica. Y fundamentalmente porque si se dignaran a su implementación, los tiempos de realización no lograrían que ellos mismos fueran los exitosos protagonistas de los frutos alcanzados, algo impensado en su voraz y miserable ambición.  

Patear el tablero y buscar algo nuevo, desconocido.

    Cansada de los fracasos y de los de siempre, la mayoría de la sociedad encontró una alternativa al frustrado “que se vayan todos”, que hace años pareció un grito de guerra. Tras cuatro décadas decadentes política, económica y socialmente, ante lo malo recontra conocido y padecido, el votante eliminó a las figuritas repetidas y se inclinó por algo incierto, pero ¿prometedor? Para ello apoyó a un personaje mediático (comenzó como panelista televisivo), con conocimientos de economía, disruptivo, con verbo agresivo (frecuentemente irrespetuoso y hasta con arranques de adolescente) y rasgos de mesianismo, deslumbrante para los productores televisivos pendientes del rating minuto a minuto y con propuestas supuestamente revolucionarias ante los libretos fallidos durante décadas.

       Reconozcamos que son condimentos atractivos no solo para los jóvenes, que en gran número lo apoyaron, sino para buena parte del electorado en general, que conjugó el hartazgo ante el eterno fracaso de lo conocido, con un mensaje y envoltorio esperanzador como hacía tiempo no se veía. Suficiente combo para patear el tablero, ante la perplejidad de “la política tradicional” y de numerosos analistas, politólogos y periodistas, que con muchas batallas vividas en sus carreras “no lo vieron venir”.

“Los Kirchner, una patota. Menem, un mafioso y ladrón. Los radicales, buenos tipos, pero unos nabos. Milei, un trágico personaje que tergiversa la palabra libertario” (José “Pepe” Mujica).

   Y así llegó a la Presidencia (“de carambola” según él) alguien con escasa experiencia en política (apenas dos años como diputado nacional) y verborrágico en sus intervenciones, especialmente en las referidas a la economía y a la historia económica universal, a tal punto que ya se postuló para el Nobel de la disciplina. Desde hace un tiempo en el mundo están de moda y se los llama “outsider”, que vienen de fuera de la política, sin antecedentes ni experiencia en la materia.

     Si bien ganó contundentemente en el balotaje (56%), la cosecha previa en las generales no fue tan prolífica, por lo que debe gobernar con marcada minoría legislativa. Suele compensar esa falencia con decretos y amenazas sobre otras herramientas utilizables para lograr sus objetivos.

      En los comienzos de su gestión marcó trazos gruesos del rumbo de su gobierno. A decir verdad, todo fervientemente explicitado en su campaña. El que avisa no traiciona, algo no habitual en los políticos. Asimismo, y probablemente el tiempo demostrará que con innecesaria premura, definió a sus principales enemigos dentro y fuera del país: denostó a “la casta” (clase política), a “las ratas del Congreso” (legisladores), al Papa, a China, a Francia y a los gobernantes de Brasil, México y Colombia, entre los más importantes.

       Transcurridos los primeros meses de gestión, el “ex outsider de la política” también muestra un marcado encono con la mayoría de los periodistas que informan y opinan sobre hechos de actualidad (también vapulea a todos los economistas que no aplauden sus medidas). Agrede y acusa sin distinción a los comunicadores, tildándolos de corruptos por recibir pauta publicitaria o directamente de “ensobrados”. Pareciera que sus profundos principios libertarios quedan a un lado cuando deben aplicarse a la libertad de expresión. ¿O se anticipará con aquello de “que no hay mejor defensa que un buen ataque”?

Pequeño Milei Ilustrado:

 “El Papa es el representante del maligno en la tierra”.

“Asesinos de pañuelos verdes”.

“La venta de órganos es un mercado más”.

“Estoy a favor de la libre portación de armas. Le quita al Estado el monopolio de la violencia”.

“El cáncer de la humanidad es el socialismo”.

“El triunfo en la guerra no viene de la cantidad de soldados, sino de las fuerzas del cielo”.

         Pero el paso del tiempo y las necesidades de la realidad lo obligaron a cambiar, apartarse de algunos de sus principios y pactar con los legisladores, disculparse y abrazar al Papa, renegociar la deuda con China, obligando a un bautismo de fuego a destajo a su novel canciller, quien varias veces también tuvo que pedir disculpas y aclarar que “no era lo que parecía ser”.

      Al mismo tiempo, y ante los primeros logros alcanzados (importante baja de la inflación del 25% al 4% mensual), definió a su ministro de economía como “el mejor de la historia”, (el mismo al que en 2018 había calificado “como el desastre personificado y culpable de la mayor fuga de capitales de la historia”, al responsabilizarlo por el préstamo del FMI por U$S 45.000 millones).

      Claro que dicho logro, como siempre ocurre, tiene sus costos: fuerte caída del Producto Bruto Interno (5,1% en el primer trimestre 2024), aumento del desempleo al 7,7% (1,7 millones de personas, 280.000 más entre enero y marzo del 2024) y, consecuentemente, crecimiento de la pobreza, del 44,9% al 48,3% en los primeros tres meses del año, (de 19,4 a 22,6 millones, de los cuales 5,5 millones son indigentes), con 3,2 millones de nuevos pobres en tres meses. Rubros que, es justo reconocer (a excepción de la desocupación), venían en constantes deterioros en los últimos diez años.

     Todos estos costos se originaron en un violento y siempre postergado ajuste que permitió alcanzar el imprescindible (y pocas veces logrado) equilibrio fiscal. Algo tan elemental (menos para los políticos) como no gastar más de lo que genuinamente ingresa. El problema radicó en que se llevó a cabo con “los atributos de un elefante en un bazar”. Como el gradualismo en su momento no funcionó, vamos por el shock, justificaron. Otra vez: todo anunciado por el nuevo inquilino de la Casa Rosada en su intensa y apasionada campaña presidencial, así como también en los debates protagonizados por  los candidatos a la máxima magistratura. Sin motivos entonces para sorprenderse o sentirse engañado.

      Pese a todo lo descripto, la esperanza mencionada se mantiene vigente en gran parte de la sociedad, fundamentada en que el doloroso y sacrificado presente es el único camino para alcanzar un país normal y en desarrollo, donde los pésimos datos socioeconómicos exhibidos desde hace años y vigentes aún hoy (algunos insinuando mejoras en este segundo semestre), puedan ser revertidos y queden solamente en la estadística histórica de un país pendular que, de una buena vez, pueda exhibir al mundo la solidez y el crecimiento económico que la sociedad ansía y merece de manera definitiva.

     Finalmente, y si de deseos se trata, la moderación política y el equilibrio emocional serían dos condimentos valiosísimos para que algún día la Nación se convierta en el reino de la estabilidad.

     ¡Que así sea, aunque yo no lo vea!  

MB

Agosto 2024.

Vejez, divino tesoro

Cada día hay más eufemismos: tercera edad, segunda madurez, adultos mayores… Si dividiéramos la vida en tercios, a partir de los 60 años comenzaría la etapa final, de incierta duración.

   Es una época habitual de reseña, balance de lo vivido. Tiempo de recuerdos, de lindos momentos y de los otros. Instancias de nostalgias felices y también de arrepentimientos.

   Con la vista en el espejo retrovisor se analiza lo sembrado (o intentado) y cosechado. La calidad y durabilidad de los frutos logrados. Los resultados materiales y, lo realmente trascendente, las alternativas humanas que los hechos e intenciones convirtieron en realidad.

   Al pasar por el tiempo, que de eso se trata la vida, se sueña, proyecta, desarrolla y, con un poquito de viento a favor, se llega a destino. Los eslabones de esa larga cadena son pequeños mojones que marcan la ruta recorrida, con rectas alfombradas, curvas inesperadas, y con los infaltables pozos de la realidad.

   Esta etapa de la existencia tiene sus perfiles a favor y en contra. Entre los primeros está la tan meneada experiencia, que según el cristal de quien la mire suele ser injustamente depreciada o exageradamente valorada.

   En estos tiempos de vértigo excesivo, comunicaciones abreviadas e impersonales, la experiencia quedó relegada a un lugar nostálgico. Pese a ello, a veces los hechos confirman que algunas de las vivencias pasadas merecían haber sido tenidas en cuenta. Tarde piaste (al buscador millennials y centennials). 

“No hay propiamente edad para la vejez; se es viejo cuando se comienza a actuar como viejo” (George Clemenceau, médico, periodista y político francés).

   Cuando se exprime la memoria, ayudada por imágenes que aún no contaban en su origen con la actual tecnología como aliada, se revive una película extensa e intensa, pero que paradójicamente parece haber sido sólo un cortometraje. ¿Todo esto pasó? ¿Y cómo no me detuve para saborear cada secuencia? Ahí aparecen las llamadas lagunas, olvidos o vacíos que, por suerte, los archivos reponen en tiempo y espacio.

El  ”viejismo”

   “A mis 81 años pertenezco al grupo sujeto a discriminación más numeroso en Argentina. Somos nueve millones de ancianas y ancianos que sufrimos el acoso del “viejismo”, es decir, el extendido y secular prejuicio ante la vejez, que homologa a la ancianidad como una enfermedad incapacitante y a la postre letal, que hace que las personas mayores seamos consideradas inactivas (la clase pasiva), monotemáticas, vulnerables, aburridas, habitualmente una carga afectiva y económica para sus familias”, afirmó Guillermo “Pacho” O’Donnell, escritor, médico especializado en psiquiatría y psicoanálisis, político e historiador argentino, en un “alegato contra el viejismo”, publicado en diciembre de 2022 en Página 12. 

   Más adelante explica que “la ancianidad ‘amenaza’ con la muerte. Nos recuerda que todos vamos a morir a pesar de los esfuerzos por negarlo con cirugías, tinturas y botox. Según Platón, la filosofía consiste en aprender a morir. La ciencia brega por alcanzar la inmortalidad, aunque por ahora solo ha logrado prolongar la vida de los mayores. Y las religiones se afanan en prometernos otras vidas, una forma de inmortalidad que requiere una asombrosa fe en algo jamás comprobado”.

“Muchas personas no cumplen los 80 porque intentan durante demasiado tiempo quedarse en los 40” (Salvador Dalí, pintor y escultor español).

   En otro segmento de su análisis O’Donnell sugiere que “es necesario integrar la muerte a la aceptación de nuestra condición humana. Aceptar que la muerte da sentido a la vida. Naturalizar la muerte, resignarse a ella, incorporarla como una contingencia más de la vida, valorizar el tiempo del que disponemos. Eso es perder o disminuir el rechazo a la vejez”.

   Luego, el destacado escritor e historiador argentino nos interpela: “En estos tiempos de combate contra la discriminación a la mujer, a la homosexualidad, a la diversidad sexual, a la obesidad y demás, debemos incorporar acciones contra el ‘viejismo’, la discriminación a la vejez, y en particular la que victimiza a la mujer anciana, sujeta a un doble acoso, por ser anciana y por ser mujer”.

    Hoy “la tercera edad” abarca desde los 65 a los 80 años, y la “cuarta” de los 80 a los 95. “Pronto será habitual transitar la quinta edad” anticipa O’Donnell, autor de “La nueva vejez”. “Por obra de la ciencia creció la expectativa de vida –concluye-, no así la valoración de la vejez, que puede ser una etapa dinámica, creativa y placentera, si es que no hay obstáculos graves de salud o dificultades generadas por la pobreza y la exclusión social”.

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Diccionario “tercera edad”.

Senectud: 60 a 70 años

Vejez: 70 a 90 años.

Ancianidad: más de 90 años.

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Envejecimiento exitoso

¿Cuáles son las claves para un envejecimiento “exitoso” u óptimo?

   Esa pregunta fue la que precisamente se propuso responder un estudio de la Universidad de Toronto, Canadá, que hace foco en los factores relacionados con el bienestar a medida que envejecemos. Para lograrlo, los investigadores siguieron la trayectoria de más de 7000 canadienses de mediana edad y mayores, durante aproximadamente tres años, con un enfoque “basado en la fortaleza en lugar de en el déficit”.

   «Nuestros hallazgos están en consonancia con otros estudios que han encontrado que la obesidad estaba relacionada con una variedad de síntomas físicos y problemas cognitivos y que la actividad física también desempeña un papel clave en el envejecimiento óptimo», afirma David Burnes, coautor del estudio.

   “Aunque nuestro estudio no brinda información sobre por qué los bajos ingresos son importantes, es posible que los ingresos inadecuados provoquen estrés y también restrinjan las opciones saludables, como una nutrición óptima”. 

   Estudios previos ya habían mostrado que dejar de fumar en la vejez podría mejorar las estadísticas de supervivencia, la función pulmonar y la calidad de vida; reducir las tasas de eventos coronarios y reducir los síntomas respiratorios. Este nuevo estudio encontró que a los exfumadores les fue tan bien como a los que nunca habían fumado, lo que subraya que nunca es demasiado tarde para dejar de fumar.

“El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad” (Gabriel García Márquez, escritor colombiano).

   La investigación también destaca que participar de actividades que involucren el cuerpo e impliquen actividad física es sumamente importante para mantener una buena salud en la edad adulta: los adultos mayores que realizaban actividad física de moderada a extenuante tenían entre un 35 % y un 45 % más de probabilidades de envejecer bien, respectivamente.

“La vejez no es tan mala cuando consideras la alternativa” (Maurice Chevalier, intérprete francés).

    Por último, destaca que dormir bien es un factor importante a medida que envejecemos. Los problemas del sueño socavan la salud cognitiva, mental y física. 

El tiempo

     “Ciertamente, a los viejos les queda menos tiempo”, como sagazmente respondió un periodista español a cuáles creía que serían los grandes rasgos del reinado de Carlos III de Inglaterra: “sin dudas, más corto que el de su madre”, recuerda el español Carlos Álvarez Teijeiro, profesor de Ética de la Comunicación.

    “Y menos tiempo significa que se reduce el horizonte de la promesa.    Sin embargo, aun así, es muy probable que –honrando sus promesas- los viejos sean dueños del futuro que les queda, al menos en tanto la vulnerabilidad no lo haga imposible por completo, pues ya se sabe que ‘nacemos y morimos demasiado pronto: nacemos cuando aún no sabemos cómo vivir y morimos justo cuando empezábamos a vivir como sabemos’, como afirma el pensador español Daniel Innerarity”.

“La vejez es un tirano que prohíbe, bajo pena de muerte, todos los placeres de la juventud” (François Rochefoucauld, escritor francés).

Prepararse y ocuparse, no preocuparse

    “Envejecer no es una enfermedad, pero es parte de la vida. Porque la vida misma es envejecer. Lo que ocurre en nuestra sociedad es que el tema del paso del tiempo es muy crítico”, afirma el argentino Diego Bernardini, médico de familia y gerontólogo.

    “Hay cosas que se pierden. Perdés fuerza, velocidad, pero aumentás la comprensión, la perspectiva, tomás mejores decisiones. Para crear necesitás experiencia, reflexión, y eso se logra con el tiempo. Pérdidas y ganancias son parte de la vida y existen siempre. Hoy el grupo de personas mayores es el más educado, conectado y comunicado, y quiere ser partícipe”, agrega.

    “La jubilación es un invento para el siglo 20. Hoy a una persona de 64 años le queda por delante una expectativa de vida de 20 años. En la Argentina los mayores de 70 años (que pueden optar por no sufragar) son cuatro millones de votos. Esos datos no se conocen y los políticos no les hablan. Las personas mayores quieren seguir participando y no se les da la oportunidad. Ese es el chip que hay que cambiar”, exhorta Bernardini.

“Si seguís cumpliendo años te vas a morir” (Humor negro anónimo).

    “Cuando en los estudios se les pregunta a las personas en qué momento sus vidas literalmente empiezan a ser una mierda, dicen que eso ocurre cuando comienzan a necesitar de un tercero que lo ayude para las actividades básicas de la vida diaria. Cuando necesitás una persona que te ayude a salir de la cama, te traiga la ropa, te acompañe al baño, te prepare el desayuno y te dé de comer, ahí la vida pasa a ser una mierda. Entonces el punto es que eso lo evitás con salud”, aconseja.

    Por último, Bernardini advierte que “hay que empezar a plantearse la vejez mucho antes de llegar a la jubilación. Esto se inicia en los 40 largos o en los 50 cortos, en lo que yo llamo ‘la segunda mitad’, que es cuando te salieron canas, en el trabajo te empezás a sentir amenazado por los jóvenes y en la calle te preguntan ‘señor, qué hora es’. Y vos decís, ¿cuándo me convertí en señor? Ahí empieza a haber un revoltijo mental que ya te pone en alerta”.

Mirar hacia adelante

    Como bien apunta el profesor Teijeiro, “los viejos son dueños del futuro que les queda”, por lo que en uso de sus facultades son los únicos responsables de sus decisiones, para bien o para mal. Y ahí está la clave de esta etapa de la vida, donde quieren y deben ser partícipes de la realidad cotidiana que los atañe, porque la mayoría están conectados y actualizados. La globalización y la tecnología han permitido que los mayores se subieran al tren de la última modernidad –muchas veces empujados y ayudados por sus descendientes-, y desde allí continúan integrados al presente vigoroso, proyectando y, por qué no, soñando con nuevas metas y concreciones.

     Los cuatro millones mayores de 70 años que señala el Dr. Bernardini, no sólo son un caudal de potenciales votantes que envidian numerosos políticos (la mayoría de los cuales, salvo en campaña, no los registran en sus acciones), sino que en gran número son una valiosa fuente de conocimientos y experiencias para tener en cuenta al emprender y desarrollar proyectos de la más diversa índole.

     Por todo eso, y adhiriendo a la “cruzada contra el viejismo” del Dr. O´Donnell, siempre hay que estar atentos y con reflejos para luchar y rechazar la discriminación a la vejez. ¿Cómo? Fundamentalmente viviendo. Haciendo todo lo que esté al alcance, y algo más también, y que siempre fue y es parte de la vida. Desde lo intelectual y cultural, hasta lo físico en las dosis adecuadas.

      El camino ya es más estrecho y, posiblemente, más corto, pero el estar vivo debe primar por sobre todas las cosas. Sólo mirar hacia atrás cuando los recuerdos felices lo requieran. De lo contrario, siempre la vista puesta adelante, planeando y ejecutando pasos al frente, con la sabiduría y experiencia que los años cargaron en la mochila, cuyo contenido es gratificante compartir y regalar.

Ahí está gran parte del tesoro de la vejez, el resto es la vida misma.  

Diciembre 2023